Deseo sexual discrepante: cuando uno quiere más que el otro
Deseo sexual discrepante: cuando uno quiere más que el otro
Por Bibi Zavala · Psicóloga Clínica y Sexóloga
Uno quiere sexo tres veces a la semana. El otro, una vez cada dos semanas, y tampoco tiene apuro. Ninguno está «mal»: simplemente tienen termostatos de deseo calibrados de forma distinta. El problema no es la diferencia en sí misma, sino lo que esa diferencia empieza a significar dentro de la pareja cuando nadie la nombra.
El deseo sexual discrepante —también llamado desajuste de libido— es una de las consultas más frecuentes en sexología clínica. No es una señal de que la relación está rota ni de que el amor se acabó. Es una situación tratable, con estrategias concretas y con mucho más margen de negociación del que la mayoría imagina.
¿Por qué ocurre el desajuste de deseo?
El nivel de deseo sexual tiene un componente hormonal, neurológico y genético. No existe una libido «normal» universal: el rango varía enormemente de persona a persona.
La ansiedad, la depresión, el burnout y el exceso de carga cognitiva son los principales inhibidores del deseo. Si la mente está en modo supervivencia, el erotismo pasa a segundo plano.
Anticonceptivos hormonales, antidepresivos, antihipertensivos y algunas condiciones crónicas pueden reducir significativamente la libido sin que la persona lo relacione con la medicación.
El resentimiento acumulado, la falta de conexión emocional o la pérdida del espacio de intimidad no sexual también apagan el deseo, aunque el amor continúe presente.
Señales de que el desajuste está afectando la relación
La persona con menor deseo cede por culpa o por evitar el conflicto. El sexo deja de ser placer y se convierte en una tarea.
Quien tiene más deseo interpreta cada «no» como rechazo personal. Aparece la autocrítica, los celos y la búsqueda de validación externa.
Para evitar malentendidos, la persona con menor deseo empieza a evitar cualquier contacto físico, incluso los abrazos o los besos, lo que amplifica la brecha emocional.
Lo que NO ayuda (aunque parezca lógico)
❌ Compararse con otras parejas. No existe una frecuencia «correcta». Compararte solo genera presión y mide tu relación con una vara inventada.
❌ Usar el sexo como moneda de cambio. Darlo como premio o negarlo como castigo destruye la conexión erótica y convierte la intimidad en manipulación.
❌ Asumir que el problema es del otro. El deseo discrepante no tiene culpable: es una dinámica de dos que requiere solución de dos.
❌ Esperar que se resuelva solo con el tiempo. Sin intervención consciente, el desajuste tiende a profundizarse y a generar resentimiento crónico.
¿El desajuste de deseo está pasando factura en tu relación?
En consulta trabajamos el tema desde ambos lados: la persona con menor deseo y la que tiene más. La sexología clínica tiene herramientas concretas para esto.
Agenda tu consultaPasos concretos para empezar a gestionarlo
El primer paso es hablar de la diferencia de deseo fuera del momento sexual. Una conversación tranquila y sin urgencia cambia completamente el tono de la negociación.
¿Cuándo aparece el deseo? ¿Qué lo activa y qué lo apaga? Explorar esto con curiosidad —no con juicio— permite encontrar terreno común.
Negociar implica que ambos ganan algo. Ceder implica que uno pierde. Las parejas que sostienen su vida sexual en el tiempo aprenden a encontrar acuerdos que respeten el ritmo de los dos.
El sexo no es el único lenguaje de la intimidad. Fortalecer la conexión física no penetrativa —masajes, contacto piel a piel, besos— mantiene el vínculo erótico sin presionar al encuentro coital.
¿Cómo se trabaja esto en consulta?
Se explora el historial sexual, médico y relacional de cada persona para identificar si el desajuste tiene origen biológico, psicológico o vincular —o una combinación de los tres.
Entender cómo funciona el deseo —incluidos los modelos de deseo reactivo versus espontáneo— reduce la culpa y abre nuevas formas de relacionarse con la sexualidad propia y compartida.
A través de técnicas estructuradas, ejercicios de comunicación y enfoque sensorial, se trabaja en reconstruir el espacio erótico compartido respetando los ritmos individuales.
¿Por qué consultar con Bibi Zavala?
Psicóloga Clínica y Sexóloga con formación específica en disfunciones sexuales y terapia de pareja.
El deseo, el placer y la frecuencia sexual se abordan con rigor clínico, sin juicios morales ni incomodidad.
Se trabaja con la pareja como sistema, no solo con quien tiene «el problema». Ambas experiencias importan.
Atención presencial en dos ubicaciones accesibles en Samborondón y norte de Guayaquil.
Preguntas frecuentes
No. El deseo sexual y el amor son sistemas distintos en el cerebro. Es perfectamente posible amar profundamente a alguien y tener un ritmo de deseo muy diferente al suyo.
Idealmente, los dos. El desajuste es una dinámica compartida. Sin embargo, si solo uno está dispuesto a ir, igual tiene sentido comenzar: la terapia individual puede producir cambios reales en la dinámica de pareja.
En la mayoría de los casos hay margen real de cambio. No siempre se logra igualar los niveles de deseo, pero sí se puede encontrar un acuerdo funcional y satisfactorio para ambos.
Depende de la causa y la profundidad del desajuste. Algunos casos responden en pocas sesiones de psicoeducación. Otros requieren un proceso más largo si hay factores emocionales o relacionales complejos.
Consultorios
📍 Clínica Kennedy Samborondón
Torre Gamma, Piso 5, Consultorio 507
📍 Ágora Medical Center
Piso 10, Consultorio 80
El deseo que no se conversa se convierte en distancia
La diferencia de deseo no desaparece sola. Con la orientación adecuada, sí se puede transitar. Nos vemos en consulta.
Reservar consultaReferencias
Basson, R. (2001). Using a different model for female sexual response to address women's problematic low sexual desire. Journal of Sex & Marital Therapy, 27(5), 395–403.
Brotto, L. A. (2018). Better sex through mindfulness: How women can cultivate desire. Greystone Books.
Kleinplatz, P. J., & Menard, A. D. (2020). Magnificent sex: Lessons from extraordinary lovers. Routledge.
Organización Mundial de la Salud [OMS]. (2006). Defining sexual health. https://www.who.int/reproductivehealth/topics/sexual_health/sh_definitions/en/
Perel, E. (2007). Mating in captivity: Unlocking erotic intelligence. Harper.
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